Después de este triunfo, quienes nunca habían ido a un estadio, escuchado un partido de fútbol o no tenían idea de la alineación del equipo estaban a la par de los hinchas más fieles. Aquí todos eran seguidores de Nacional. Meses después del título de Copa Libertadores fui al Estadio Atanasio Girardot a ver el clásico: Atlético Nacional contra Independiente Medellín (DIM). No sé por qué se me arrugaba el corazón cuando el DIM perdía la pelota. Ese equipo era el del pueblo, el que llevaba 32 años sin ser campeón. Decidí a mi corta edad, 11 años, que iba a seguir a ese equipo, que Nacional no me necesitaba porque le sobraban hinchas. En mi casa fue todo un escándalo mi cambio de camiseta, y de ahí en adelante debí soportar una "barra brava" familiar. Independiente Medellín, mi flamante equipo, fue campeón en el 2002 después de 45 años, y repitió al año siguiente, derrotando a Atlético Nacional. Dos títulos muy seguidos, que me hicieron pensar si no era hora de acompañar a un equipo más desafortunado, pero también, realista, comprendí que con un cambio en la vida era suficiente. Lo que si me permití cuando llegué a Argentina fue buscar un equipo con las características del DIM, y lo hallé rápido: Racing de Avellaneda, que en el 2001 celebró después de 45 años sin ser campeón.
martes 6 de noviembre de 2007
Cambio de camiseta
El libre albedrío con el que se nace desaparece en el instante en que un papá decide ponerle al recién nacido una camiseta de su equipo de fútbol. Y la libertad se termina de castrar si a semejante acontecimiento se les suma una foto que recuerde ese momento. Yo nunca tuve la mencionada foto, pero escuché en casa los gritos de los goles de Atlético Nacional, y así deduje a temprana edad que era hincha del equipo verde de Medellín. No se crece con muchos traumas si el equipo que alaba tu familia es el que casi siempre gana y se va por la vida futbolera sin sobresaltos. Pero un día todo cambió. Atlético Nacional estaba en la era de los puros criollos, una etapa en la que en el equipo no se permitían jugadores extranjeros. El técnico era Francisco Maturana, y el objetivo ser campeones de La Copa Libertadores de América de 1989. El 31 de mayo de ese año, un día después de mi cumpleaños, la ciudad de Medellín explotaba de alegría. Nacional se convertía, en el Estadio El Campín de Bogotá, en el primer equipo de fútbol colombiano en ser campeón en este torneo. La imagen que tengo es la de mi abuela arrodillada frente al televisor, con María Auxiliadora "obligada" a ver el penalti de Leonel Alvarez, para segundos después gritar, llorar, correr y salir a la calle 70 de Medellín a celebrar la hazaña de los puros criollos.
Un pedido final: si en algún cajón tienen la bendita foto con la mini camiseta del equipo de fútbol del papá, mírenla de nuevo. Si ya no hay nada que hacer y aman a ese equipo hagan algo: no repitan la historia y dejen que sus hijos o sus sobrinos puedan hacer la elección cuando los lleven por primera vez a la cancha. A lo mejor los sorprenden y eligen lo que uno quería. Y si sale hincha de los rivales alégrense: es el milagro del fútbol.
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5 comentarios:
felicitaciones por este comentario ya que soy hincha del medellin, y al decirle a la gente mis preferencias de equipo se quedan aterrados y dicen que mejore el gusto; a veces la gente no sabe ni porque es hincha de un equipo, solo lo ven triunfar y se pegan al bus de la victoria, pero cuando va mal dicen que a ellos no les importa.
bueno sin alargarme mucho, con este escrito describes fielmente el sentimiento de mas de una persona.
gracias y que tengas exitos en Argentina.
Sergio Tobón
PAULA
Yo si te felicito por el buen gusto.. los que sabemos lo que es esta pasión por el rojo disfrutamos no sòlo los triunfos sino que hemos aprendido a afrontar las derrotas con la madurez que sólo los grandes la saben tener. GRACIAS A DIOS SOY HINCHA DEL DIM.
Un abrazo para vos
MOLY
Felicitaciones Paula, me gustó mucho tu columna. Compartimos ese sentimiento inexplicable e inconmensurable que es seguir esa camiseta roja, sin importar que muchas veces sus derrotas nos hieran como flecha. Te cuento a tí y a todos los visitantes del blog que yo también de camiseta y hoy me avergüenzo, no por el cambio sino por haber "tenido" la otra. Resulta que en el año 1971, el DIM no pudo participar en el torneo por problemas económicos y alquiló la ficha a un equipo de Barrancabermeja que se llamó Oro Negro y que vestía de amarillo y negro. Mi papá -hicnca del DIM- me llevaba al estadio a ver los partidos del rival de patio con el fin de inculcarme el "amor" por el deporte en general y por el fútbol en particular, durante todo ese año vibré como hincha de ese equipo, pero mi mamá acérrima hincha del DIM, me inculcó el amor por ese equipo y fue asi como el 14 de enero de 1972 reapareció nuestro equipo, con su nombre y colores de siempre en el Atanasio que estaba repleto y la alegría de la gente era indescriptible, el estadio se cubrió de pañuelos blancos (en esa época no existían barras bravas, ni papel picado) desde ese punto y hora jamás volví a usar nada que tenga el más mínimo tono de verde.
Paula, un saludo inmenso desde esta tierra linda (Med - Ant - Col). He seguido mucho tus comentarios desde Capsulas de Futbol, aunque eran espóradicas, las lei siempre y me gusto mucho la forma en que escribes. No sabia lo de tu blog y ya que lo encontre, que articulos, que notas, excelentes todas. Muchas felicitaciones. Por último, esa camiseta roja tiene un poder mágico que embruja, no a todos, solo a aquellos que ven las cosas de un "color rojo" diferente.
eso es lo que llaman los abuelitos, ser "hincha de transistor", ser "del que gane"
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