Un hincha del Deportivo Independiente Medellín (DIM) me pidió que recomendara un 10 y un delantero para su equipo. Me causó sorpresa la petición, y con todo el respeto al lector, no pude dejar de reírme. Yo recomendar un jugador?. Nunca se me hubiera ocurrido y espero que jamás se me ocurra. La razón es simple: soy periodista y considero que mi trabajo es un puente entre quien quiere contar y quien recibe el mensaje. Puede parecer una lavada de manos, pero esa fue mi opción en este ejercicio. Ver, disfrutar y contarlo a mi manera. La gente decidirá a quien leer (Aunque existen masoquistas que te detestan pero que te leen con una fidelidad impresionante).
Con el DIM me pasa que por la distancia le he perdido un poco el rastro. Sé que Juan José Peláez no pudo meterlo entre los ocho equipos de los cuadrangulares finales del torneo colombiano, que los hinchas extrañan en la administración a Javier Velásquez y a Libardo Serna. De los jugadores no sé nada, pasan tan rápido en todos los equipos y son tan iguales en sus declaraciones a la prensa, que se me confunden todos. Pero imagino que siguen siendo once a la hora de jugar. No voy a recomendar a nadie porque tampoco conozco el ambiente de "bolsa de jugadores". Mi opinión es simple y bastante universal, creo que el 10 que cualquier hincha colombiano quisiera para su club sería igual a Maradona, o en su defecto, un tipo con la capacidad de orden y visión panorámica de la jugada que tenía el "Pibe " Valderrama, y que además cobre tiros libres como Riquelme. Pero como nada de esto es posible, hay que agarrarse de lo que la tierra da. El DIM campeón del 2002 (después de 45 años de abstinencia) tenía como 10 a David Montoya, que cuando comenzó en el equipo no era consciente de sus condiciones de juego. Juan José Peláez tuvo que convencerlo en el 2001 que podía con ese puesto. En ese mismo equipo estaban Jorge Horacio Serna, de nueve y Mauricio Molina de enganche entre el medio campo y la delantera. la fórmula fue : "Tener ganas y no creérsela antes de tiempo". Esa misma que aplicaron el actual campeón de Argentina, Lanús, el nuevo campeón de la Copa Sudamericana, Arsenal. Y en Colombia, Tolima y Cúcuta cuando lograron por primera vez ser campeones del torneo local, y el Once Caldas cuando se llevó el título de Copa Libertadores en el 2003. Aunque a estos triunfos los llamemos milagros, lo cierto es que cumplen la lógica del juego: al sumar ganas, talento, concentración y una alta dosis de necesidad de emerger, el resultado tiene que ser el triunfo.
La elección de un 10, de un delantero, o de cualquier puesto que haya que cubrir, debe empezar por las ganas, no de plata, sino de emerger que tenga el futbolista. Todos los que hemos ido con regularidad a una cancha, hemos visto a tipos que se desesperan por tener la pelota, que corren los noventa minutos sin mirar a la tribuna, que se enojan cuando los sacan, y que ya en el banco sufren como cualquier hincha. Ese mismo que dice convencido " vamos a ser campeones", sin reparar en que su club no tiene ni con que pagarle el sueldo. Esos son los futbolistas, no se han acabado, son cada vez menos, pero son los que sacan a los equipos campeones.
Con que el DIM se surta con futbolistas así , y menos con aquellos que se las dan de estrellas, la posibilidad de un título puede dejar de ser tan utópicas, o al menos no hacernos esperar 45 años.
2 comentarios:
Los que te leemos no somos masoquistas, somos leales a una manera de ver en ti la emoción por el fútbol, mas que la razón.
Además, dicen los "conocedores del tema" que los masoquistas somos los hinchas de los llamados "equipos chicos", así caiga nuestro DIM.
De otro lado, es muy válida tu recomendación de ese jugador que "tenga hambre". Sí, hambre de gloria, de hacerse un camino en este duro mundo de ala pelota, de realizarle "una gambeta a la muerte y a la suerte".
Felicitaciones por tu nuevo artículo, pues, y en palabras tuyas, "al sumar ganas, talento, concentración y una alta dosis de necesidad de emerger, el resultado tiene que ser el triunfo".
¡Qué golazo!.
ROOSEVELT CASTRO B.
Director HISTORIAS A LA REDONDA
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